Traducir: Portugués - Inglés

Tolerancia 0 a la violencia, perdemos todos.

marzo 4, 2015

Peñarol_Christian_Cerro_ Adinolfi_36(1)

“30 fallecidos por enfrentamiento entre policía en hinchas de un equipo de fútbol”. “Egipto suspende su liga de fútbol por violencia”. “Panathinaikos sancionado tras actos violentos de sus hinchas”. “Tspiras paraliza el fútbol griego por la violencia de los hinchas”. “118 detenidos entre hinchas de equipos brasileños por enfrentamientos”. “Gobernador de Buenos Aires llama a consulta a Secretario de Deportes por graves incidentes entre hinchas violentos y la policía”. “Futbolista colombiano se recupera de pedrada en el rostro.” “Detenidos presuntos asesinos de hincha del Deportivo La Coruña”.

Estos titulares de prensa son de crónica roja, de policiales, de sucesos. No deberían ser de fútbol. Asesinatos con arma blanca o a patadas. Combates callejeros con piedras, adoquines, pedazos de baldosas, árboles destruidos, autobuses apedreados y lo que es peor seres humanos fallecidos por el “delito” de ser hinchas de otro equipo.

La violencia es un monstruo que tiene múltiples rostros. Es un enemigo, silencioso o no, que está al acecho y que como enfermedad viral tipo epidemia contagia con demasiada facilidad a unos y a otros.

Las dos formas más graves de violencia que sufre el fútbol, en todo el planeta, son el racismo y los enfrentamientos extremos, los combates callejeros, los ataques a mansalva, las muertes sin razón. Ahora nos ocupamos de la violencia extrema. De esa que ha dejado muertos, heridos y dolor.

Y el fútbol no es para causar dolor. El único dolor válido en el fútbol es el de perder, dolor que desaparece en el siguiente partido, por qué en el fútbol siempre habrá una revancha. Ya es anécdota lo que les ocurrió a un grupo de hinchas ingleses violentos durante el campeonato Mundial de Fútbol de México en 1986.

La tarde del 22 de junio se enfrentaban las selecciones de Inglaterra y Argentina, ganaron los albicelestes con los llamados “Gol del siglo” y “Gol de la mano de dios” a cargo de Diego Maradona y con descuento de Gary Lineker.

Al salir la afición argentina del Estadio Azteca, hooligans ingleses enfurecidos por el alcohol y la pérdida; quisieron atacar a los ganadores… pero el ataque no se dio. Los argentinos fueron defendidos “con armas blancas, pistolas, revólveres, palos y piedras”, según reza el parte policial; por los habitantes del barrio de Santa Úrsula, sitio donde está el estadio.

Esa zona es muy deprimida económicamente y considerada de alto riesgo por la existencia de “chavos banda” como llaman en México a las pandillas violentas.

Más allá de la anécdota, o los dolorosos recuerdos, es imposible pensar que uno pueda ir al estadio una tarde de sábado o domingo con sus hijos, con su novia, con sus padres, sencillamente solo o entre amigos a ver al equipo de sus amores si por ello se pierde la calma, la tranquilidad, la posibilidad de disfrutar un buen partido o lo que es peor se pierde la vida.

El recientemente juramentado Presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, fue enfático en su discurso de toma de posesión: “Es así que pocas veces en su historia la humanidad se vio tan sacudida, tan golpeada, tan abrumada como en estos tiempos. La violencia, el miedo, el terror, la intolerancia, campean en distintas regiones de nuestro planeta.”

Esa violencia de la que habla el mandatario está presente en el fútbol como una peste virulenta que lo contamina todo y que no parece conocer vacuna. Pero existe la vacuna y está al alcance de todos: la educación. La formación en valores. El respeto por el otro.

El saber reconocernos como seres humanos que podemos aprender, educarnos y reeducarnos cuantas veces queramos. El ser tolerantes y ponernos en los zapatos de los demás. Debemos educar y educarnos en la paz y en la justicia, en el respeto al otro y en la tolerancia 0 con la violencia en la sociedad y alrededor del fútbol.

A estas actitudes se llama espíritu de FAIR PLAY (Juego limpio). El FAIR PLAY debe ser en la vida, en la familia, en el trabajo, en la sociedad. Y si es así, será en el fútbol y en todo lo que mueve este maravilloso deporte a su alrededor.

La labor es de todos: maestros, padres, dirigentes, hinchas, periodistas y sobre todo de los deportistas. Que nunca más muera alguno en un estadio por la violencia por qué con ello perdemos todos y nos quedaremos sin fútbol.

Por: Willy Rivas Toledo @willyrivastoled

Seguínos en Facebook

Sabías que…

loading...