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El tren aurinegro

mayo 6, 2013

vestuariopearol

“Los clásicos son diferentes”: en esta frase se puede sintetizar el ambiente en el vestuario de Peñarol. En la llegada del plantel se podía ver la ansiedad en algunos rostros y en otros la desilusión de saber que no jugarían. Al final, todos se fueron felices. Entrá a la crónica y enterate de todo lo sucedido en el vestuario carbonero durante la tarde clásica.

 

 

La mayoría de los simpatizantes ya se encontraban dentro del Centenario cuando el ómnibus que trasladaba a Peñarol ingresaba a la entrada hacia el vestuario aurinegro. Eran las 15:10 cuando los primeros futbolistas bajaron del ómnibus recibiendo el aliento constante por parte de los hinchas que se habían acercado para recibirlos.

 

La fila de jugadores liderada por Antonio Pacheco y Marcelo Zalayeta entraba a los vestuarios de cara al partido clásico. A esa hora de la tarde ya se sabía que Juan Manuel Olivera no estaría en el equipo titular, y al verlo caminar cabizbajo, las dudas se confirmaron. Quien estaba radiante de alegría era Antonio Pacheco. El Tony jugaría como titular y se mostró muy alegre por la participación clásica.

 

Quince minutos después de llegar al Centenario, cuatro futbolistas quedaron fuera de la lista de los 18 jugadores que participarían del clásico. Ellos fueron: Jorge Zambrana, Ignacio Nicolini, Sebastián Gallegos y Nicolás Raguso. Además estuvieron presentes varios jugadores y ex jugadores de Peñarol, entre ellos podemos nombrar a Joaquín Aguirre, Santiago Silva, Aureliano Torres y Rodrigo Pastorini (que forman parte del plantel pero no habían quedado concentrados) y Marcelo De Souza y Robert Lima.

 

A diez minutos de las 16:00 los jugadores aurinegros se dirigieron al túnel ciego para realizar los movimientos precompetitivos. El ambiente que reinaba en el vestuario era de impaciencia y de expectativa, aunque la gran mayoría de los futbolistas permanecía en silencio.

 

Los primeros en regresar del calentamiento fueron Danilo Lerda y Enrique Bologna, seguidos muy de cerca por el resto de los jugadores. Cinco minutos faltaban para que empezara el partido, cuando los titulares aurinegros se abrieron camino rumbo a la cancha encabezados por Antonio Pacheco.

 

Luego de finalizado el primer tiempo, el vestuario carbonero tenía un tinte muy parecido al de la previa, en el cual la calma y el silencio eran el factor común a pesar de la victoria parcial por 2 a 0. Cuando los jugadores salieron a jugar la segunda parte, se escucharon varios gritos de aliento por parte de asistentes técnicos y de los futbolistas suplentes. Por otra parte, Jorge Da Silva se mostró callado y sereno, ya que sabía que los dos goles de ventaja no eran garantía para llevarse los tres puntos.

 

Cuando finalmente Peñarol abrochó la victoria y terminó el partido, el vestuario recibió a los jugadores triunfantes y explotó de alegría. Se podía ver a los futbolistas gritando “Peñarol nomás” o “Peñarol, Peñarol carajo”. Estas eran una de las tantas frases que resonaron por las paredes del recinto carbonero. Da Silva mostraba una sonrisa en su rostro, mientras que los jugadores con mayor experiencia rebosaban de alegría tras haber logrado un triunfo clásico más.

 

Pasado los diez minutos de terminado el partido, comenzaron a llegar al vestuario los principales dirigentes de Peñarol, entre ellos Juan Pedro Damiani, Carlos Sánchez, Edgar Welker y Jorge Barrera, entre otros.

 

Finalmente, cuando los jugadores se dispusieron a retirarse del Centenario, lo hicieron con mucha parsimonia y tranquilidad, y con la satisfacción de haber logrado una victoria ante su eterno rival. La mayoría de los futbolistas no brindaron declaraciones pero se notaba la alegría; mientras tanto, Sebastián Píriz, Carlos Núñez, Baltasar Silva y hasta Antonio Pachecho fueron los encargados de mencionar las sensaciones del clásico. De esta forma culminó el partido más esperado para Peñarol, y esta vez los tres puntos se fueron en el tren carbonero.

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